(Modificado de la publicación original: Oreja de coliflor en el Boxeo, revista Box World).
El otohematoma, otoseratoma o pseudoquiste auricular es una lesión muy común que se produce en
diversos deportes, es debido a golpes,
fricciones, contactos intensos y continuos en el pabellón auricular
(oreja), esta lesión tan característica en los deportes de contacto es la mejor conocida como “oreja de coliflor”.
En el boxeo las orejas de
coliflor fueron muy frecuentes en épocas antiguas, en los deportes de contacto suelen
ser una especie de trofeo, orgullo o tarjeta de presentación del deportista. En
el boxeo esta lesión puede producirse por contactos directos sobre la oreja,
tallones, abrasiones y hasta mordidas. Es una lesión que puede prevenirse si se
usa la adecuada protección y atención inmediata y correcta cuando se produce,
en el caso del boxeo una adecuada prevención es usando protección de cabeza y
cara durante las sesiones de sparring. En la actualidad las orejas de coliflor
son más frecuentes en deportes como el Rugby, Luchas Asociadas y MMA
principalmente. Para los dos primeros existen protecciones específicas que
evitan la lesión sin embargo no han resultado del todo efectivas y también
genera una “desventaja” ya que los atletas perciben que del casco u orejeras
pueden ser sujetados con mayor facilidad. En el caso del rugby, durante el
scrum, el ruck, y en menor medida en el maul es donde se produce la lesión por
fricción; en luchas asociadas la fricción ocurre en muchas y diversas fases del
combate y durante los entrenamientos.
Lo que sucede en la oreja de
coliflor es que un impacto de gran magnitud, o la repetición de los mismos, un
tallón, fricción o abrasión producirá la separación de los tejidos internos de
la oreja de su piel externa (cartílago y
pericondrio) esto generará un sangrado abundante interno en la oreja pero no un
corte, por lo tanto sangre y fluido se acumulan lo que deforma el sitio de la lesión y
por consiguiente la oreja, una vez que se produce el daño, se inicia la formación de cartílago nuevo
deficiente entre 7 y 10 días después; la separación entre el pericondrio y el
cartílago puede ocasionar necrosis y, por ende, pérdida de la base
cartilaginosa, que da forma al pabellón de la oreja.
El fluido inicial
es sólo sangre, pero a medida que la sangre se acumula, y no se drena la oreja,
ésta comienza a calcificarse, con el paso de los días se absorberá parte de la
sangre pero quedarán ahí otros componentes, entre ellos cristales de calcio. Al
final en algunas zonas existirán pequeños depósitos de calcio y en otras la
ruptura del cartílago, la zona deformada se tornará endurecida, como resultado
se genera una oreja de coliflor. Todo esto ocurrirá si la lesión se presenta y
no se acude al médico.
Cuando se produce la lesión a
corto plazo, horas o minutos, existe un incremento en el volumen de la oreja,
cambios de coloración, (se torna enrojecida), hay aumento de la temperatura y
dolor, si se acude de forma inmediata al médico, este realizará un drenaje de
la oreja y podrá prevenirse en gran
medida la deformación, esto debe realizarse en un lugar estéril y se valorará
el uso de antibióticos y cuidados generales. Con esto se logra que los tejidos
que se desprendieron de forma interna, el cartílago y la piel, cicatricen y
sanen de una mejor forma en lugar de mantener la acumulación de sangre y
fluidos que ocasionarán todo lo anteriormente mencionado. Posteriormente la oreja debe ser mantenida
con compresión para mejorar aún más el tratamiento.
También existen diferentes medidas
de prevención secundaria o de manejo crónico mediante compresión avanzada en
las orejas lesionadas para tratar de disminuir la deformidad existente y que ya
no son susceptibles de drenar.
Dr. Miguel Angel Nazul Aké Montiel.
Especialista en Medicina del Deporte y la Actividad Física.